DÍA MUNDIAL DEL DOCENTE


Hoy, día 5 de octubre, se celebra el Día Mundial del Docente, establecido en 1994 por la UNESCO.

En Tía Tula, la labor de nuestro personal docente a lo  largo de estos 19 años de andadura en la enseñanza del español y del inglés ha sido fundamental para lograr llegar hasta aquí, para posicionarnos como una de las escuelas más recomendadas para aprender estos dos idiomas en Salamanca.

Por ello, hoy queremos rendirles un pequeño homenaje y reconocer esa labor que hacen día tras día en nuestras aulas, queremos que sean las protagonistas de este artículo contándonos su experiencia como docentes.



Laura Hernández, profesora de español
Laura Hernández, profesora de español

-¿Qué fue lo que te motivó a ser profesora?

Estudié traducción e interpretación por lo que el español era mi herramienta de trabajo y una de mis pasiones, así que poderles enseñar mi lengua a alumnos extranjeros me pareció un buen complemento al trabajo de traductora.

-¿Qué es lo que más les gusta de esta profesión?

La variedad de alumnos y de clases que tenemos.

-Alguna anécdota de tus años de enseñanza.

En un examen DELE un estudiante estaba describiendo una imagen (era un chico cocinando) y nos dijo: el chico mete "la polla" en el horno. Mi compañera y yo no sabíamos dónde meternos y a mi compañera solo se le ocurrió responderle: pues cuidado con los huevos al cerrar... Creo que el alumno no lo pilló, quizás cuando suba de nivel.



Nela Escribano, profesora de español

-¿Qué fue lo que te motivó a ser profesora?

Tengo una historia poco romántica al respecto...

Al final de mis estudios no pensaba en la docencia, trabajaba en una empresa y veía cómo los estudiantes salían muy contentos de su clase de inglés. Hablaban con mucho cariño de su profesor y había una sensación de comunidad que me provocó empezar a formarme de forma extra para ser profesora.

-¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Lo que más me gusta es conocer a gente de otros países, su cultura, su forma de ver la vida, cómo revisitan los espacios con una mirada nueva. Me siento del mundo.

-Alguna anécdota de tus años de enseñanza.

Enseñar idiomas me ha permitido viajar y vivir en muchos países,...,anécdotas como encontrarme alumnos de amigos en otros continentes. Que allá dónde he ido Salamanca es considerada un lugar bellísimo y con una universidad admirada y respetada. 

Tarde o temprano los alumnos y profes de español del mundo acaban pasando por aquí y aquí me encuentran bajo el reloj de la plaza esperando para recordar los buenos tiempos.



Carmen Miguel, profesora de español

-¿Qué fue lo que te motivó a ser profesora?

Yo soy profesora por vocación. Cuando era una niña ya jugaba a que yo era “la profe” con mis amigas y mis muñecas. Sigue motivándome el hecho de que me miren con “ojos como platos”, que sean “esponjas”, que aprendan de todo lo que les enseño y cuento, y  por supuesto que me lo agradezcan.

-¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Lo que más me gusta como profesora de lenguas y sobre todo de ELE, es que la comunicación es muy importante. No me gustaría enseñar algo de manera magistral, sin interactuar con los alumnos. Me cuentan sus historias, sus experiencias … su vida. Aprendo muchísimo de ellos, me hacen sentirme joven y viva. Además se ríen con mis bromas básicas, tan básicas que a un hispanohablante no le harían ninguna gracia.

-Alguna anécdota de tus años de enseñanza.

Podría contar muchas anécdotas, pero la última fue ayer mismo. Les enseñé a mis estudiantes que la expresión “¡Mola!” la usan los jóvenes cuando quieren decir que algo les gusta mucho y pareció que lo habían entendido todos. Sin embargo, una estudiante empezó a hablar sobre algo que le gustaba, pero decía continuamente “es malo”, “es malo”. Claro, no tenía sentido porque lo que ella quería decir era ¡mola!, pero cambió las letras de orden. Fue muy divertido y otra vez nos reímos todos. Mis alumnos saben que todos podemos equivocarnos para después hacerlo bien.



Elena García, profesora de español

-¿Qué fue lo que te motivó a ser profesora?

Lo que me motivó a ser profesora de español fue el hecho de poder reflexionar sobre el uso del español, poder descubrir a través de estudiantes matices de nuestro idioma que desconocemos como hablantes nativos.

-¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Lo que me apasiona de mi profesión es que cada clase es distinta y puedo conocer aspectos culturales de otros países sin moverme del sitio.



Carmen López, profesora de español

-¿Qué fue lo que te motivó a ser profesora y qué es lo que más te gusta de esta profesión??

Es algo que siempre había querido ser. La verdad es que no me veo ni me he visto nunca desempeñando otra profesión que no sea esta. Recuerdo que cuando era pequeña colocaba a mis muñecos enfrente de mi y les explicaba cosas que había leído en los libros o que había visto por televisión, con la ventaja de que mis alumnos nunca protestaban por nada ni me hacían preguntas comprometidas.

Decidí dedicarme a la enseñanza de español para extranjeros porque cuando terminé la carrera de Filología Hispánica me pareció interesante enseñar la lengua española a personas de todo el mundo y contribuir a que esas personas después  se pudieran desenvolver en otra lengua gracias a lo que habían aprendido.  De hecho lo que más me gusta de este trabajo es la diferencia de culturas y costumbres de las diversas nacionalidades que tenemos en clase de las que aprendo algo nuevo todos los días  como intercambio cultural y también lingüístico.

-Alguna anécdota de tus años de enseñanza.

Podría escribir un libro lleno de anécdotas, unas ocurrieron durante las clases y otras las contaron los alumnos en momentos puntuales durante las conversaciones.

Recuerdo a alumnos que fueron de tapas y alguno pidió un 'mosco' de vino (por mosto), otro un bocadillo de 'tortuga' (por tortilla) y alguno un 'clarinete' (por clarete).

También una vez una chica me dijo que había mucho ruido en su casa y yo le recomendé comprar tapones de cera en la farmacia. Ella no lo apuntó bien y acabó pidiendo “tampones de cerda” ,evidentemente no volvió a la misma farmacia. 

Un grupo de alumnos que viajó a Galicia el fin de semana  se levantó por la mañana muy pronto, salieron del hostal y no encontraban un bar abierto para desayunar. Vieron un hombre que estaba limpiando en un local y querían pedirle ayuda para encontrar un bar, pero en lugar de decirle “¿Me ayuda por favor?” Le dijeron “¿Te ayudo?” y el hombre les dio la escoba y el cogedor dejándolos con una cara de no entender nada que luego comentaron en clase.









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