Dos noticias pasadas sobre poesía salmantina

El mes de noviembre nos dejó dos noticias que no queremos dejar pasar. Dos noticias sobre dos poetas de Salamanca: una alegre y una triste

La alegre: Antonio Colinas, leonés de nacimiento y salmantino de adopción, recibió el pasado viernes 25 de noviembre el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, premio a una larga trayectoria dedicada a las letras que reconoce su destacada aportación al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España. Convocada conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, la XXV edición de este premio estuvo presidida por la reina emérita, Doña Sofía. La ceremonia tuvo lugar el viernes por la tarde en el Palacio Real de Madrid y acudió también el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez. 

Pero esa misma semana, como si de una de sus figuras retóricas se tratase, el mundo de la poesía charra protagonizaba un luctuoso oxímoron: el viernes Colinas recogía el premio de Poesía Iberoamericana, mientras el día antes, el género lírico despedía a un ilustre salmantino, el poeta Fernando Macarro Castillo, más conocido por su seudónimo, Marcos Ana. Decidme cómo es un árbol (2007) es su gran obra cumbre aunque destacan también Autobiografía, Mi mundo es un patio y Te llamo desde un muro, obras escritas en prisión, “poesía de trinchera” de un poeta combativo que pasó 23 años encarcelado durante la dictadura franquista. Descanse en paz un gran poeta de Salamanca.

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