QUINCE - PLAZA Y CONVENTO DE SAN ESTEBAN Y CONVENTO DE LAS DUEÑAS

PLAZA Y CONVENTO DE SAN ESTEBAN

Situada en pleno casco histórico de la ciudad, y a pocos minutos de la Plaza Mayor, la Plaza del Concilio de Trento es considerada uno de los rincones más bonitos de Salamanca, siendo quizá, en la actualidad, la segunda plaza más bonita de la ciudad (después de la Plaza Mayor, por supuesto). En su visita, no solo podrás admirar unas estupendas vistas de las Catedrales o el Convento de las Dueñas, sino que conocerás uno de los monumentos más famosos: el Convento de San Esteban.  Este convento, perteneciente a la Orden de los Dominicos (de ahí que se conozca popularmente con dicho nombre), es uno de los lugares salmantinos más emblemáticos y hermosos del arte renacentista. ¡Ven hasta aquí y te quedarás totalmente cautivado con su espectacular fachada plateresca!

En cuanto a la plaza, se trata de un espacio muy original al estar dividida en dos partes separadas entre sí por un puente de piedra que cruza lo que antiguamente fue el Arroyo de Santo Domingo (hoy desaparecido) que discurría ante los muros del convento. Este puente de piedra fue uno de los obstáculos para la construcción de la famosa zona de Gran Vía dada su estrechez. Así que para solucionarlo, el arquitecto Víctor d'Ors propuso en 1939 derribarlo, y en su lugar construir otro puente de diseño similar, pero con dos ojos: uno para cada sentido de circulación. Aunque, finalmente, esta propuesta no fue llevada a cabo y el puente continúa afortunadamente en su lugar. 

A lo largo de su historia ha pasado por varias reformas que han cambiado su aspecto. Por ejemplo, en otra época esta plaza fue uno de los lugares de donde salían los autocares que hacían el recorrido por toda la provincia. Como Colón se alojó en el convento, no extraña que en el centro de la zona ajardinada encontremos un magnolio que procede precisamente del continente americano descubierto por este personaje. Pero también destaca la escultura dedicada al fraile dominico Francisco de Vitoria, la cual se inauguró en 1975. A pesar de ser burgalés de nacimiento, llegó a en 1526 a Salamanca al obtener la cátedra de Teología de la Universidad, donde estuvo enseñando hasta su muerte. Fundó la famosa Escuela de Salamanca, a la que pertenecieron influyentes juristas y teólogos de la talla de Melchor Cano o Domingo Báñez. Considerado el padre del derecho internacional moderno, fue el principal defensor de los derechos humanos de los indios americanos.

No obstante, la verdadera popularidad de esta plaza nace del Convento de San Esteban. Construido entre los siglos XVI y XVII, es la fundación religiosa más relevante de la ciudad y foco cultural de primer orden del que proceden grandes personalidades renacentistas como Francisco de Vitoria. Es de estilo gótico, pero su decoración es plateresca y barroca. Prácticamente desde su origen, fue un importante centro de estudio y docencia de la Teología, aunque durante la Guerra de Independencia se utilizó como cuartel de las tropas de Napoleón hasta 1813. Por otra parte, debido al deterioro del edificio, algunos intelectuales salmantinos propusieron situar allí el Museo Provincial de la ciudad. En 1897 se transformó en Estudio General, y en Facultad de Teología ya en 1947. Hoy en día se mantiene la Facultad de Teología que, junto con otras instituciones como la Biblioteca, el Instituto Histórico Dominicano con su Archivo, y la editorial San Esteban, mantienen viva la llama intelectual del convento.

El actual edificio comenzó a levantarse en 1524 bajo el patrocinio de fray Juan Álvarez de Toledo, hijo del duque de Alba, había sido novicio en el monasterio. El exterior impresiona por su fachada de piedra, constituyendo uno de los más bellos ejemplos del plateresco español. Se encuentra enmarcada dentro de un gran arco triunfal albergando, a modo de tapiz, muchas estatuas de santos y beatos (en su mayoría de la Orden dominicana) bajo medallones y grutescos, muy propio del plateresco del Renacimiento español. En ella destaca la representación del martirio de San Esteban, titular de la iglesia. Esta obra de Juan Antonio Ceroni es de principios del s. XVII y es el núcleo central de la fachada. En la parte superior, más renacentista y separada por unos finísimos relieves, puede verse un Calvario del mismo autor. 

La planta de la iglesia es característica de la orden de los dominicos: tiene planta de cruz latina con nave única, seis capillas por cada lado entre los contrafuertes, y el crucero cubierto con un cimborrio.  En su interior destaca el grandioso y recargado retablo mayor de José Churriguera, realizado en los últimos años del siglo XVII, pertenece al barroco exuberante. Se distinguen dos cuerpos: en el primero encontramos seis gigantes columnas salomónicas bañadas de dorado que están cubiertas de uvas y hojas de parra en alusión a la Eucaristía. A ambos lados, entre dos columnas, aparecen las estatuas de los fundadores de dos de las grandes órdenes:  Santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís. En el segundo puede verse la pintura del martirio de San Esteban de Claudio Coello.


Por último, el edificio cuenta con tres claustros, siendo el más interesante el de los Reyes, obra de Fray Martín de Santiago (religioso del convento). A través del atrio, situado a la derecha de la fachada, se accede a este claustro, donde se combina la estructura gótica con los arcos renacentistas. Desde la planta baja se accede a los «Capítulos»: el «Capítulo antiguo», oscuro, modesto y austero, data del siglo XIV, y aquí se enterraron a los miembros del convento. Este contrasta con el «Capítulo nuevo», más grande, monumental e iluminado que el anterior. Data del siglo XVII y en él sobresale la Escalera de Soto, obra de Rodrigo Gil de Hontañón que debe su nombre a su mecenas, Domingo de Soto.

Desde Tía Tula os invitamos a perderos por cada rincón de este convento debido a su repercusión. Antes mencionábamos que Cristóbal Colón visitó el Convento de San Esteban, pero ¿por qué? Su propósito era entrevistarse con el prior del convento, Fray Diego de Deza, quien tenía relación con los Reyes Católicos ya que su hijo estudiaba en Salamanca. Así es como se consiguió convencer a la reina de que financiara su viaje a las Indias, y gracias a ello, Colón pudo descubrir América.  Una opción interesante para conocer en más detalle la historia de este convento es reservar esta visita guiada


CONVENTO DE LAS DUEÑAS

Seguimos avanzando en nuestro recorrido de lugares imprescindibles que ver en Salamanca. Esta vez no nos movemos mucho, pues en la misma Plaza del Concilio de Trento nos encontramos con otro monumento escondido de la ciudad: el Convento de Las Dueñas. Esta joya salmantina no es habitual en las visitas turísticas convencionales, pero en su interior alberga un claustro renacentista extraordinario que merece la pena conocer. Además, los detalles de sus capiteles te dejarán embobado un buen rato, ¿aún no te has convencido? Pues, quédate a leer nuestro post y descubre el origen e historia de este convento.


El convento de Santa María de la Consolación, popularmente conocido como “Las Dueñas” de Salamanca, se fundó el 6 de noviembre de 1419 en un antiguo palacio mudéjar que era propiedad de Juan Sánchez de Sevilla, Contador Mayor de Castilla en la corte del rey Juan II. ¿Cuál fue el origen del convento? Primero hay que situar al palacio mudéjar en el s. XIV, en un contexto donde la Universidad de Salamanca cobra importancia y empieza a florecer. Además, los dominicos, establecidos en el convento de San Esteban, eran figuras clave en el corazón salmantino. De esta manera, la viuda de Juan Sánchez de Sevilla (Juana Rodríguez Maldonado) decidió donar su palacio a la Orden de los Dominicos para fundar un convento femenino de la misma Orden.

La buena intención de Dª Juana fue la creación de "un beaterio", en el que pudieran retirarse señoras nobles, por lo que recibió del pueblo salmantino el sobrenombre de "Las Dueñas".

Nota: dueña es una ‘monja o beata que vivía antiguamente en comunidad, y solía ser mujer principal’. Suele ser viuda y su misión es acompañar a la señora principal y cuidar de las demás criadas que había en las casas principales. Como es de clase inferior lleva la toca más corta, que la diferencia de la señora. Ubicado frente al mencionado Convento de San Esteban, comenzaría su actividad desde el año 1419 hasta la actualidad, 600 años de historia de uno de los conventos más interesantes de la ciudad de Salamanca.

A nivel arquitectónico, quedan huellas visibles del edificio original mudéjar, por ejemplo: la puerta de arco de herradura del piso superior y la antigua del Noviciado, ambas expuestas en el patio. Los elementos mudéjares tienen clara influencia andalusí, así que la exaltación de poder de la vivienda se ve reflejada en este tipo de arquitectura donde abundan los motivos heráldicos. Algunas de las partes fueron modificadas con el paso de los años, por lo que hoy el convento tiene una mezcla de estilos, en los que destacan el claustro renacentista, la iglesia gótica y la portada plateresca. Así, la iglesia se combina entre el Gótico y el Renacimiento: consta de una sola nave en estilo gótico, con bóvedas de terceletes (que fueron alzadas por Martín Navarro hacia 1560 bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón), y rematada en un ábside con retablo barroco.

Por otra parte, se piensa que el templo y la portada fueron trazados por el laico dominico Fray Martín de Santiago, relacionándose de esta forma con la estructura del convento de San Esteban. El exterior de la iglesia es sencillo, destaca su fachada plateresca, con un primer orden que emplea ménsulas y doseletes para alojar estatuas de santos. El segundo cuerpo, ornamentadas columnas escoltan y guardan el nicho donde está la imagen de la Virgen. Además, como no podía ser de otro modo, aparecen imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco. Algunos autores las atribuyen a Luis Salvador Carmona. No obstante, el convento de Santa María de las Dueñas se ha convertido en un reclamo turístico en Salamanca desde que su claustro se abrió al público en 1960.

¿Qué es lo que tiene el claustro para ser la parte más interesante del conjunto conventual? Edificado en el año de 1533, adaptó las condiciones de la planta anterior para hacer la actual. De este modo, su planta dibuja un pentágono irregular: el lado menor es de dos arcos, mientras los otros alcanzan seis o siete arcos. Vinculado a la obra de Rodrigo Gil de Hontañón, tiene dos plantas: la inferior con arcos escarzanos sobre columnas y medallones; y la superior adintelada con columnas y zapatas, cuya decoración es de influjo italiano (podemos ver rosas, escudos dominicos y jarrones con azucenas). En definitiva, la belleza de este singular edificio, junto a su riqueza arquitectónica, te dejarán boquiabierto. Además, podrás llevarte de allí un dulce recuerdo, porque las monjas se dedican desde hace años a la preparación y venta de todo tipo de dulces artesanos que te deleitarán con su sabor.

    Fuentes:

Comentarios

Entradas populares