viernes, 18 de mayo de 2012

Otro grande de las letras hispánicas que nos deja

Esta semana nos ha dejado otro grande de las letras hispánicas: el mexicano (de origen panameño) Carlos Fuentes. Un gigante a la altura de gente como Vargas Llosa y García Márquez, responsable junto con ellos y algunos pocos más - Julio Cortázar, Alejo Carpentier, José Donoso... - de lo que se dio en llamar el Boom de las Letras Latinoamericanas, allá por los años 60.

De padre diplomático (mexicano), se ha destacado siempre la elevada formación cultural e intelectual que adquirió por este motivo, así como su carácter cosmopolita, que conservó durante toda su vida: se formó en México y en Suiza, dio clases en París, Princeton, Columbia, Harvard y Cambridge (en estas dos últimas como catedrático) y recibió títulos de doctor honoris causa por el mundo entero: Warwick, Essex, Miami, Chicago, Veracruz, Sinaloa, Puerto Rico, Cantabria, Castilla La Mancha, Baleares... 

Recibió también multitud de premios a lo largo de su vida, entre los que destacaremos por ejemplo el Premio Nacional de Literatura de México en 1984, el Premio Cervantes en 1987, la Legión de Honor francesa en 1992 y el Premio Príncipe de Asturias en 1994.

Entre sus obras destacan "La región más transparente" (su primera novela, de 1958), "La muerte de Artemio Cruz" (1962) y "Terra Nostra" (1975; Premio Xavier Villaurrutia en 1976 y Premio Rómulo Gallegos en 1977). Tocó también con maestría los campos del relato corto y el cuento ("Los días enmascarados" y "Cantar de ciegos"), del ensayo ("La nueva novela hispanoamericana" y "El espejo enterrado"), del teatro ("El tuerto es rey") y del guión cinematográfico ("Tiempo de morir", escrito en colaboración con García Márquez).

Responsable para muchos de introducir la literatura mexicana en la modernidad, destacó de igual modo por sus actitud permanentemente crítica con su país, contra sus limitaciones culturales, sociales y políticas. Hoy sin embargo, o por ello, todo el país llora su muerte. Y con él, el resto de países que hablamos su misma lengua, el español, por la que tanto hizo. Descanse en paz, Carlos Fuentes.

(A lo largo de la semana que viene en Tía Tula haremos lecturas de extractos tomados de algunas de sus obras más señaladas.)

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