miércoles, 18 de abril de 2012

Desarrollo profesional de profesores de lenguas extranjeras (1 de 2)

Presentamos a continuación la primera parte de un trabajo escrito por la Jefa de Estudios de Tía Tula para la revista Language Magazine en relación con la formación de profesores de lenguas extranjeras:

DESARROLLO PROFESIONAL DE PROFESORES DE LENGUAS EXTRANJERAS

Las razones por las que se llega ser profesor de segunda lengua o lengua extranjera (L.E.) pueden ser muy variadas: haber estudiado una filología y ser esa una de las salidas laborales, haber dado clases particulares individualmente o a grupos; haber ayudado a tus amigos extranjeros en el estudio de tu propio idioma, vivir en un país en que la demanda en ese campo es importante (aunque inicialmente no se cuente con una preparación concreta), etc. En el momento en que, de una manera constante y consciente, se empieza a trabajar en este campo (no como mero divertimento o para ayudar a los amigos), podemos hablar de Profesor de Lengua Extranjera. En muchos casos, se convertirá en un profesional que irá desarrollando su carrera a lo largo de toda su vida. Y necesitará, si no la ha tenido previamente, una preparación concreta para llevarla a cabo.

Pero ser profesor de L.E. no es, simplemente, ser nativo y transmitir, en mayor o menor medida, lo que los manuales de enseñanza del idioma plantean. En estos casos, cuando esto sucede, el profesor se limita a repasar previamente qué contenidos y actividades debe realizar en la clase, interactuar durante la clase con sus alumnos y posteriormente, solo en algunos casos, analizar el desarrollo de sus clases y evaluar el proceso de aprendizaje. Sin embargo, ser un profesional de la enseñanza de L.E. va más allá de una mera repetición de instrucciones y actividades que con el idioma se pueden realizar. El profesor debe ser capaz de analizar todo el proyecto curricular de un idioma y saber transmitir en cada momento y en cada nivel de aprendizaje los conocimientos oportunos y de manera gradual, de acuerdo con la capacidad de cada alumno en cada nivel. Solo así se consigue una base sólida en el aprendizaje, sin fisuras y sin que los alumnos puedan sufrir frustración o ansiedad en algún momento de ese aprendizaje. Además, el profesor debe poder analizar y valorar los manuales con los que tendrá que trabajar, sopesar las actividades propuestas por estos manuales, ser capaz de utilizarlas, reutilizarlas y adaptarlas a las características concretas y diferenciadoras de cada grupo concreto. Incluso, debe ser capaz de crear su propio material, material que le pueda servir para enseñar, reforzar o aclarar. Material didáctico concreto, actividades comunicativas, actividades de interacción..., que puedan cubrir y cumplir las necesidades de los alumnos y que se adapten a los diferentes niveles de lengua. De esta manera, el profesor no caerá en la rutina de ser mero transmisor. Cuantos más años lleve en esta profesión, más capacidad tendrá de análisis y, por lo tanto más posibilidades de creación y de adaptación a los intereses y necesidades de los alumnos.

Por otra parte, ser profesor, en cualquier área, debe o debería conllevar la aceptación de la necesidad de una formación continua. Igual que un cirujano debe investigar durante toda su vida, porque la medicina avanza y las nuevas tecnologías le permiten descubrir nuevas herramientas de trabajo, un profesor debería hacerlo en la misma medida. El punto de partida, cuando uno comienza con esta profesión, es saber, como ya se ha dicho, que un profesor de L.E. no es solo un transmisor de conocimientos teóricos: un profesor de lengua extranjera debe ser un "actor" que enseñe a sus alumnos, a través de su propio uso del idioma, de una manera descriptiva y práctica, el porqué, el cuándo, el cómo y el para qué de cada uso comunicativo. Y debe hacerlo con credibilidad, partiendo de la utilización natural de esos elementos. El segundo paso será poder adaptarse a cada nivel de enseñanza: ser capaz de transmitir en cada momento lo que el alumno puede utilizar de acuerdo a su propio nivel. Así, por ejemplo, si un profesor da clases a un estudiante de nivel inicial, deberá enfrentarse a la dificultad que entraña en la enseñanza la falta de conocimiento del idioma para entender las explicaciones. Esto lo obligará a dar sus explicaciones de una manera más visual, mímica y, desde luego, más intuitiva que en cualquier otro estadio del proceso enseñanza/aprendizaje. De nada sirve que uno sepa muy bien lo que debe explicar si no sabe cómo hacerse entender.

(Continúa en Desarrollo profesional de profesores de lenguas extranjeras (2 de 2)).

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