miércoles, 24 de agosto de 2011

El dulce sabor de Salamanca


pastelería de SalamancaSi la pasada semana reproducíamos la opinión de una estudiante de Japón sobre los olores en Salamanca, como ejemplo de peculiaridades de la ciudad que le habían llamado la atención al llegar, hoy le toca el turno a los sabores. Jessica, estudiante alemana de nivel C1, nos habla en concreto de las pastelerías salmantinas: una debilidad para ella (aunque no lo parezca...). Aquí tenéis su comentario:

Las pastelerías: la cara dulce de la comida española

¿Consigues resistir al esponjoso hojaldre, al resplandor dorado de la crema, al toque de azúcar en polvo, a las cariñosas decoraciones y al aroma de canela y vainilla de la tentadora variedad de reposterías que te sonríen por los cristalen de las numerosas pastelerías de Salamanca? O te dejas seducir a probar una pequeñita caracola, una raqueta, una flor, unas palmeras, unas galletas o un flan (siempre de un tamaño pequeño que te permite tranquilizar tu consciencia diciéndote que una pieza así casi no es nada...).

Pues – tengo que admitir que yo no he superado la prueba (supongo que el párrafo arriba ya me ha delatado...) y que me encantan las deliciosos pastas, siempre cuidadosamente envueltas en papel como si fueran un regalo...

La pastelería en España cuenta con una larga tradición cuyos origenes se encuentran en la cocina andalusí y sefardí de la Edad Media. Ya en el siglo XVI comenzó la elaboración de dulces con hojaldre, el tipo de masa que sigue formando la base de una gran parte de las reposterías actuales. Hasta hoy la pastelería española no ha perdido su buena fama, por lo que no es sorprendente que hace unos meses un equipo español ganara el mundial de pastelería.

Originalmente los dulces estaban relacionados con alguna festividad religiosa. Hoy en día la mayoría se vende durante todo el año pero todavía hay dulces especiales durante ciertas fiestas, por ejemplo los buñuelos (bollos de masa fritos y rellenos con crema, nata o chocolate) en el Día de Todos Los Santos, los huesillos (masa frita de huevos, aceite, aguardiente, ralladura de limón, azúcar y harina) durante la Semana Santa y para la Navidad además del famoso turrón se comen las mantecadas (similares a muffins).

Otros dulces muy típicos de Salamanca son las perrunillas (un dulce tradicional parecido a una galleta redonda elaborada principalmente con manteca de cerdo, huevo, harina y azúcar) y el bollo de maimón (un pastel de bizcocho esponjoso en forma de roscón que se come con chocolate).

Y al final os quiero confiar un secreto (desde luego bien conocido): Se dice que las monjas en los claustros elaboran las mejores pastas y galletas y las venden al público por pequeñas puertas en el portal del monasterio... de ahí que si pasáis una vez por un convento no dejéis de ver si hay una puertecita...

Jessica, estudiante de Tía Tula

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