miércoles, 16 de marzo de 2011

Bajo el sol y el cielo de Salamanca


(Comentario sobre la visita guiada del pasado lunes 7)

El lunes pudimos disfrutar de una tarde muy soleada para ver algunos monumentos de Salamanca y conocer sus historias y sus anécdotas.

Empezamos nuestro recorrido por las Catedrales (la nueva y la vieja, que Salamanca tiene dos). ¿Sabéis por ejemplo que hay un astronauta en la fachada de la catedral nueva? Es una cosa extraña para un edificio que data del siglo XVI, ¿verdad? Lo pudimos comprobar y también pudimos ver que no sólo tiene un astronauta sino también un diablo que se come un helado de forma muy sarcástica, un conejo que todo el mundo quiere tocar para hacer cumplir un deseo, una cigüeña representativa de las que eligen Salamanca como etapa en su viaje... En fin: un montón de símbolos que nos dicen que no hay que ver Salamanca sólo por su arquitectura sino también por sus leyendas escondidas.

Y hacia otra leyenda seguimos nuestro camino después: el patio de las Escuelas Mayores, donde está la antigua Universidad de Salamanca con su fachada de estilo plateresco y su famosa rana. Hay quien dice que cada nuevo estudiante que llega a Salamanca debe buscar la ranita de la fachada, y si la encuentra eso le traerá mucha suerte en sus estudios y aprobará los exámenes. La buscamos y la encontramos pero... ¡chitón! No podemos decir dónde está, no hay que dar ninguna pista a quienes todavía no la han buscado (¡o no la han encontrado!).

Con paso decidido, nos dirigimos después a la Casa de las Conchas. Ahora biblioteca pública, este palacete fue propiedad de una gran familia salmantina: la familia Maldonado. Su fachada está cubierta por conchas y debajo de una de ellas..., debajo de una de ellas se supone que se esconde ¡un tesoro! No es posible levantarlas para comprobarlo, así que nos quedamos con un buen recuerdo haciendo una foto.

Y es en la Plaza Mayor donde terminamos nuestro paseo. Nos situamos en su punto más céntrico y contemplamos la plaza que nos rodea... Impresionante. Con sus balcones - iguales a primera vista pero con una pequeña diferencia que marca el toque personal de cada uno de los dos arquitectos que la hicieron -, con sus monedas de grandes personajes españoles (reyes y navegantes, artistas y literatos), con una muchedumbre siempre reunida aquí a cualquier hora del día...

Y en la Plaza Mayor nos hemos despedido, sabiendo que aunque hemos visto mucho de lo principal, queda todavía mucho más por ver y aprender en otros momentos libres, ya que Salamanca es una ciudad plagada de rincones mágicos. Por algo "Salamanca enhechiza a voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado" (de "El Licenciado Vidriera", de Miguel de Cervantes).

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