viernes, 15 de julio de 2011

En verano en España


Terminaron ayer las fiestas de San Fermín, famosas en el mundo entero. Si hace apenas nueve días multitud de personas entraban en ebullición con el runrún de fondo del "Uno de enero, / dos de febrero, / tres de marzo, / cuatro de abril..., / cinco de mayo, / seis de junio, / siete de julio ¡San Fermín! / A Pamplona hemos de ir, / con una bota, con una bota, / a Pamplona hemos de ir, / ¡con una bota y un calcetín!", y estallaban después con el conocido "chupinazo" al grito de "¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!", anoche, a eso de las doce, se cerraban las fiestas con el no menos popular canto del "¡Pobre de mí, pobre de mí! ¡Se han acabao las fiestas de San Fermín!". (Resulta curiosa y difícil de explicar la melancolía que invade a uno cuando está en esa situación, compartiendo colectivamente el final de una fiesta tan grande; hay que verse en esa situación para entenderlo.)

San Fermín es una fiesta grande, tal vez la más grande que se vive en toda España. La recomendamos decididamente a todo aquel que venga a conocer España y coincida en su estancia con ella. Es una experiencia brutal, una fiesta total, verdaderamente inolvidable. Pero, ¿qué hay después de San Fermín en el verano de España? ¿Algo que ver, algo que vivir con tanta intensidad? La respuesta es clara: sí. El verano en España está plagado de fiestas - fundamentalmente locales, en honor a los patronos de cada municipio - empapadas de cultura e identidad españolas. No es mala recomendación investigar un poco cuáles son las fiestas más populares cercanas al territorio donde uno esté para trazar un recorrido fiestero seguro que altamente gratificante. A veces de hecho nos encontramos con fiestas locales de este estilo que han trascendido su localismo, por alguna particularidad, y se han convertido en "nacionales" - de trascendencia o repercusión nacional -, tanto como los San Fermines. Por ejemplo: la Tomatina, del municipio valenciano de Buñol, a finales de agosto, muy famosa en todo el país por consistir en repartir tomates (carros y carros de tomates...) entre toda la gente que espera ansiosa en la calle para tirarse estos tomates unos a otros.

Pero las fiestas no son lo único que ofrece el panorama veraniego español. Las manifestaciones artísticas y culturales dominan también la geografía hispánica con más intensidad en estas fechas. Encontramos por ejemplo multitud de festivales internacionales de música, entre los que podemos destacar sin duda el Festival Internacional de Benicassim que está arrancando también estos días en esa ciudad: uno de los festivales de música de actualidad más importantes de toda Europa. Y quien prefiera por ejemplo el jazz para sus oídos, tiene una cita obligada en el Festival de Jazz de Vitoria, que igualmente ha despegado estos días; después, muy seguido y muy cerquita, vendrá también el Festival de Jazz de San Sebastián, también de una altísima calidad. (Desde el siguiente enlace puede verse el cartel de los festivales de música en España solo para la semana que viene: del 18 al 24 de julio.)

En cuanto al cine, señalemos el Festival de Cine de Málaga (del 18 al 28 de agosto) como uno de los certámenes más destacados e interesantes del verano: con no muchos años a sus espaldas se ha consolidado rápidamente, por su calidad, como uno de los grandes festivales cinematográficos de España. Luego después, ya en septiembre, el que seguramente sea el más grande: el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Es el más antiguo de España (data de 1953), el único que cuenta con la categoría A (la categoría máxima) y uno de los más prestigiosos de toda Europa. Y como festival multicultural o multidisciplinar, como queramos llamarlo, cabe también recomendar - y mucho - la Semana Negra de Gijón: certamen literario, poético y musical dedicado a los amantes del género negro (según la propia organización: "un festival de nuevo tipo en que se mezclaran sin prejuicio los elementos literarios con los elementos lúdicos, una gran fiesta de la cultura en la calle. Inicialmente eligió como su columna vertebral la literatura policiaca e incorporó elementos festivos que tradicionalmente habían estado asociados en Asturias a las celebraciones político culturales como actos solidarios, conciertos, feria del libro, terrazas de bares, mercadillos interétnicos y oferta gastronómica.").

Y todo esto es sólo un resumen, un bosquejo, de la infinidad de manifestaciones culturales que explotan en verano en España. Otra buena opción: aprovechar la tranquilidad veraniega de grandes ciudades como Madrid para visitar los grandes museos sin agobios. Estos días, sin ir más lejos, leemos en la prensa que el Museo del Prado ha reabierto su Galería Central (la más representativa de la pinacoteca) tras reordenar las obras contenidas en ella, dando pie a una mejor contemplación de obras monumentales como "Las Meninas" y convirtiendo la galería en una maravilla como pocas en el mundo entero. Una excusa magnífica para ir a conocer o visitar de nuevo este gran museo.

En lo que se refiere a Salamanca, podemos también presumir de una amplia oferta cultural que puede y debe ser bien aprovechada por todo el que esté pasando una temporada en nuestra ciudad. Las delicias teatrales al aire libre de las Noches del Fonseca se alternan con el placer, también nocturno y al aire libre, del ciclo de conciertos "Jazz en la Calle" que recorre lugares escogidos y privilegiados de nuestra ciudad monumental. Y más, mucho más, de todos los palos y para todos los públicos: solo hay que asomarse al escaparate que ofrece el portal Salamanca Ciudad de Cultura y no perderlo mucho de vista porque está en continua actualización y renovación (como la vida misma).

La recomendación pues: investigar y moverse (en Tía Tula siempre podemos ayudarte además). El requisito: vencer la pereza. Al final siempre merece la pena.

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