martes, 13 de julio de 2010

El día en que España ganó su primer Campeonato del Mundo


España Mundial 2010 SudáfricaUna de nuestras razones de ser, como colegio de español para extranjeros, es, además de enseñar español, dar a conocer nuestra cultura y nuestras costumbres. Y el fútbol, indiscutiblemente y como bien sabrá quien haya vivido un tiempo aquí ya, forma parte de esa cultura y esas costumbres. Es algo que compartimos con otros tantos países, europeos y sudaméricanos fundamentalmente: la obsesión por el llamado "deporte rey", la asistencia a los campos y estadios para ver y animar a nuestro equipo (que suele compartir espacio en nuestro corazón con nuestro otro equipo, uno de los grandes: Madrid o Barcelona), la lectura compulsiva de los periódicos deportivos - los de mayor tirada en el país -, el seguimiento de las retransmisiones por la tele y de los programas nocturnos por la radio - de información y debates -, las conversaciones de lunes sobre la jornada anterior y lo que está por venir, uniendo a compañeros y amigos, a padres e hijos, a veces con dificultades para encontrar otros temas sobre los que hablar y con la necesidad de hacerlo para comunicarse...; y claro, también los piques entre aficionados de distintos equipos, Barça y Madrid sobre todo, en el trabajo, en la familia... La salsa del fútbol para dar un poco de picante a la vida rutinaria.

Pero si algo unía a los aficionados al fútbol de este país por encima de todo lo demás era sin duda el sufrimiento y la frustración siguiendo a la Selección Española. Años y años de infortunio y mal fario, de vernos apeados de las grandes competiciones por errores garrafales de los nuestros, por mala suerte y por equivocaciones arbitrales también: el famoso no-gol de Cardeñosa, el gol fantasma de Míchel, los penalties contra Bélgica en el 86, el fallo de Salinas y el codazo a Luis Enrique en el partido contra Italia en el Mundial de Estados Unidos, el penalti fallado por Raúl contra Francia, el gol injustamente anulado contra Corea... Sistemáticamente todas las participaciones de España en los grandes campeonatos de fútbol internacionales terminaban igual: con la cara de tontos de los aficionados por haber asistido de nuevo a una eliminación prematura y/o injusta. Porque lo cierto es que desde los años noventa en que empieza el despegue económico de este país, la distancia entre el potencial futbolístico real de España y los éxitos cosechados era cada vez mayor. Sí había una correspondencia en las categorías inferiores juveniles pero no en la absoluta.

Y todo esto ha quedado borrado con las consecutivas victorias en la Eurocopa 2008 de Suiza y Austria y en el Campeonato del Mundo 2010 que acaba de celebrarse en Sudáfrica. El Mundial ha pasado de ser una ensoñación eternamente lejana para el aficionado español a ser la más dulce satisfacción como seguidor deportivo que seguramente recuerde.

Como siempre además, la victoria, tiene un efecto terapéutico y unificador para el país. Lo tuvo para Alemania en el Mundial del 90, sellando la integración de las dos Alemanias, lo tuvo para Sudáfrica su Mundial de Rugby del 95, consolidando las políticas de fusión de blancos y negros de Mandela, y confiamos en que pueda tenerlo para España ahora, en estos momentos en que la eterna escala nacionalista parece que empieza a ver cima por algunos lados. Confiamos porque creemos que siempre es mejor estar unidos y celebrando algo que separados y sin nada que celebrar.

Enhorabuena a esta selección - últimamente rebautizada como "La Roja" - y enhorabuena a todos los que se identifican con ella.

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